Soy Angelina Vigliocco, fundadora de CUERO.
Pero CUERO no empezó llamándose CUERO.
Empezó en 2020, en plena pandemia, bajo el nombre Abril Contemporánea. Una marca de accesorios que nació casi como un juego y terminó convirtiéndose en un lugar al que siempre quería volver.
Hacíamos cinturones y piezas únicas, mezclando piedras, astas, cuero, alpaca y bronce. Objetos difíciles de repetir, hechos para tener carácter, para contar algo de quien los llevaba.
Durante mucho tiempo fue mi proyecto paralelo. Yo trabajaba en otra industria y la marca aparecía y desaparecía entre trabajos, tiempos y mil vueltas. Abría la tienda, la pausaba, volvía a empezar.
Nunca lograba soltarla del todo.
Porque había algo ahí que me apasionaba, aunque todavía no tuviera el coraje de elegirlo por completo.
En 2023 fui mamá.
Alguna vez alguien me había dicho: “El día que seas mamá, lo que te gustaba te va a apasionar; y lo que más o menos te gustaba, te va a dejar de gustar.”
Y así fue.
La maternidad me cambió la manera de mirar mi vida, mi tiempo y las cosas que quería construir.
Después vinieron otros cambios. Cerré una etapa personal y profesional muy importante de mi vida y, por primera vez, tuve que preguntarme qué quería hacer cuando ya no quedaban demasiadas estructuras alrededor.
Y volví a esto.
A crear.
A las texturas. A las prendas. A los objetos. A imaginar mundos.
A la piel.
En 2025 nació el nombre CUERO.
No solamente porque el cuero había estado presente desde la primera pieza que hice.
CUERO apareció porque, en un momento en el que sentía que muchas cosas se habían movido de lugar, entendí que había algo que seguía conmigo:
mi propia piel.
La piel que había cambiado.
La piel que había aprendido a habitar.
La piel que había sostenido a mi hija y que, de alguna manera, había creado otra piel. La de ella y la mía, primero siendo una, después aprendiendo a existir separadas.
Cuando todo lo demás parecía cambiar, me agarré fuerte de eso.
Del cuero. De la piel. De lo que habitamos.
Y desde ahí empecé otra vez.
En noviembre de 2025 encontré un local en Martínez. Fui con 100 dólares en el bolsillo y dejé una seña sin haber visto ningún otro.
No tenía una comparación ni una lista de pros y contras.
Simplemente sabía que era ahí.
En marzo de 2026 abrimos las puertas de CUERO, en Alvear 492, Martínez.
Y quizás ese fue el momento en que todo lo anterior finalmente encontró su lugar.
Hoy CUERO es ropa, accesorios, objetos y todas las cosas que todavía nos quedan por inventar.
Pero, sobre todo, es una invitación.
A vestir la piel que habitamos.
A adornarla.
A transformarla.
A expresarla.
A no tomarnos todo tan en serio.
A jugar un rato.
Porque podemos cambiar de ropa, de ciudad, de historia, de planes y hasta de versión de nosotros mismos.
Pero hay algo que siempre llevamos puesto.
Nuestra piel.
SOMOS CUERO.